Manuel Belgrano. Un patriota que supo enfrentar la adversidad.

Manuel Belgrano, (Buenos Aires, 1770-1820) abogado, político y militar argentino. Una de las figuras fundamentales del proceso que condujo a la independencia del país.

¿Quién fue Belgrano?

Recordado como el creador de la bandera nacional, y el general que consolidó la independencia con sus victorias en las batallas de Tucumán y Salta (1812-1813).

Manuel Belgrano fue ante todo un intelectual de intachable integridad y firmes convicciones patrióticas. Un trabajador desinteresado e infatigable al servicio del progreso del país y la educación de sus habitantes.

Las circunstancias de la lucha emancipadora, y su propia coherencia de pensamiento y acción, lo abocaron, sin embargo, a asumir misiones militares para las que no estaba preparado, y en las que cosechó éxitos y fracasos.

Origen y formación de Manuel Belgrano.

Criollo de origen italiano, Manuel Belgrano era hijo de un comerciante genovés radicado en Buenos Aires, don Domingo Belgrano Peri, y de doña María Josefa González Casero.

Sus estudios

El joven Manuel estudió latín, filosofía y teología en el Real Colegio de San Carlos; marchó luego a España y cursó estudios en Salamanca, Valladolid (se graduó de bachiller en 1789) y Madrid, en cuya universidad obtuvo en 1792 el diploma de abogado, dedicando especial atención a la economía política.

Sus Influencias

Desde allí siguió los acontecimientos de “LA REVOLUCIÓN FRANCESA” de 1789, que le influyeron hasta el punto de llevarle a adoptar la ideología liberal.

Regresó al Río de la Plata al ser nombrado secretario del Consulado de Buenos Aires (1794-1810).

Se inició como Masón con la logia Lautaro. Su frágil salud lo tuvo a maltraer gran parte de esos años.

Sus antecedentes militares

En 1806 participó como capitán de las milicias urbanas en la defensa frente la invasión inglesa; fue designado sargento mayor del regimiento de Patricios y sirvió como ayudante de SANTIAGO DE LINIERS.

Pronto tomó conciencia, sin embargo, de que sus proyectos modernizadores eran irrealizables en el anquilosado marco de la administración colonial, y de que sólo la independencia podía traer el progreso.

Ganado para la causa emancipadora, empezó a conspirar contra la dominación española desde que, en 1809, llegaron noticias de la ocupación de la metrópoli por el ejército francés

Su interés por la emancipación revolucionaria

Belgrano fue uno de los dirigentes de la Revolución de mayo (18-25 de mayo de 1810), punto de partida del proceso independentista, y formó parte como vocal de la Junta que se creó en Buenos Aires el 25 de mayo de 1810, embrión del futuro gobierno argentino.

La Junta de Buenos Aires intentó preservar la unidad del hasta entonces Virreinato del Río de Plata, que englobaba aproximadamente los territorios actuales de Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia, más una parte de Chile y el sur de Brasil.

Manuel Belgrano y sus misiones militares.

Aunque no era militar profesional, a nuestro histórico personaje se le encomendaron muchas misiones casi imposibles. A continuación vamos a repasar dos de ellas.

La batalla del Paraguay

Manuel Belgrano fue nombrado general al mando del ejército del Paraguay, formado con el objetivo de obtener la adhesión de este territorio al proceso independentista, pero resultó vencido por los paraguayos, fracasando el intento de mantener a Paraguay unido a Argentina (1811); pese a la derrota en las armas, dejó sembrado entre los jefes paraguayos el anhelo de libertad.

Comando del ejército del Norte

En 1812 Manuel Belgrano asumió la jefatura del Ejército del Norte y creó -y enarboló- por primera vez, en las barrancas rosarinas del Paraná, la bandera azul y blanca que había de convertirse en enseña oficial de la nación.

Al mando de sus tropas venció a las fuerzas españolas del general Juan Pío de Tristán y Moscoso en las batallas de Tucumán (1812) y Salta (1813), que salva-guardaron la independencia argentina al contener la contraofensiva realista lanzada desde el norte; pero en 1813 volvió a ser derrotado cuando intentaba proseguir su avance invadiendo el Alto Perú (la actual Bolivia), que quedó bajo el dominio de los españoles.

Plano político y diplomático de Belgrano.

Destituido del mando militar, Manuel Belgrano siguió prestando servicios a la causa argentina en el plano diplomático; en 1815 fue enviado junto con BERNARDINO RIVADAVIA a Europa para negociar, sin resultados, el reconocimiento de la independencia.

Regresó al cierre del Congreso de Tucumán (1816), en cuyo seno expuso sus convicciones monárquicas.

Conforme a los planteamientos de Belgrano, el Congreso declaró formalmente la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, núcleo de la actual Argentina, y aprobó como bandera nacional la que Belgrano había diseñado e izado en 1812; sin embargo, su recomendación de constituir una monarquía fue desoída: el Congreso consolidó el Directorio como principal órgano ejecutivo y nombró director supremo a JUAN MANUEL DE PUEYRREDON (1816-1819).

Belgrano al mando del Ejército del Alto Perú

Entretanto, las disensiones entre centralistas y federalistas dieron inicio a una serie de convulsiones y pugnas civiles que marcarían las primeras décadas de la Argentina independiente. Otra vez al frente del ejército auxiliar de Perú, Manuel Belgrano hubo de contener las sublevaciones de los jefes militares que se pronunciaron a favor del federalista JOSE GERVASIO ARTIGAS.

El gran apoyo al General Guemes

Cooperó con las fuerzas de MARTIN MIGUEL DE GUEMES con el objetivo de frenar una contraofensiva española, pero hallándose en Cruz Alta contrajo una grave dolencia, a causa de la cual se retiró a Tucumán.

Su fallecimiento

En noviembre de 1819, enfermo de muerte, regresó a Buenos Aires. Sumido en la pobreza, falleció de hidropesía el 20 de junio de 1820, después de haber pronunciado las palabras “¡Ay, patria mía!”.

Ese día, la ciudad de Buenos Aires, presa de la anarquía, contaba con tres gobernadores al mismo tiempo. Belgrano murió pobre y enfermo a los 50 años.

La personalidad de Belgrano como factor clave de sus logros.

Detrás de este patriota se esconde una personalidad que trasciende de los hechos históricos porque uno se preguntará cómo lo hizo.

Daltónico, voz chillida y sin formación militar.

Belgrano era Daltónico, por eso se lo suele ver con esos colores estridentes en sus chaquetillas verdes.

Tenía voz chillida (también conocida como voz de pito), y aún así se supo imponer ante la tropa.

No era un militar (no tenía formación oficial en ello), pero estudiaba antes de las batallas. San Martín le envió una carta cuando estaba en el Ejército del Norte. Muy breve decía:

Mi General un respetuoso saludo. No será Napoleón, pero es lo mejor que tenemos en estas Tierras.

Había contraído Sífilis -y también Paludismo- en el Ejército Del Norte. Muchos médicos e historiadores dicen que por las altas temperaturas que soporto atempero el desarrollo de la Sífilis.

Gran parte de su estancia en el Ejército del Norte lo hace en una carreta adaptada para trasladarlo.

Su legado más importante tal vez no fue la bandera. Fue sobreponerse a todo a sus Defectos a su Salud y a su Conocimiento.

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